Durante el verano, las altas temperaturas obligan a prestar una atención especial a la hidratación y la alimentación.
Aunque el calor afecta a toda la población, algunas personas pueden tener más dificultades para mantener una hidratación adecuada. En el Alzheimer puede disminuir la capacidad para reconocer o expresar la sensación de sed, mientras que algunas personas con Parkinson pueden presentar dificultades para tragar o necesitar adaptar la alimentación siguiendo las indicaciones de los profesionales sanitarios.
La hidratación, una prioridad
Con el calor aumentan las pérdidas de agua a través de la sudoración. Por ello, es recomendable ofrecer líquidos de forma regular a lo largo del día, sin esperar necesariamente a que la persona manifieste tener sed.
Cuando existan problemas de deglución, la textura de los líquidos deberá adaptarse siempre siguiendo las recomendaciones del logopeda o del equipo sanitario.
Los alimentos también ayudan
Muchos alimentos contienen una elevada cantidad de agua y pueden contribuir a mantener una buena hidratación. Frutas como la sandía, el melón o el melocotón, así como verduras como el tomate o el pepino, pueden formar parte de una alimentación variada y equilibrada, siempre adaptándose a las necesidades y preferencias de cada persona.
Durante los días de más calor, las comidas ligeras suelen resultar más agradables y facilitar la ingesta.
Observar posibles signos de deshidratación
Es importante prestar atención a cambios como una mayor somnolencia, confusión, debilidad, sequedad de boca o una disminución de la cantidad de orina. Si aparecen estos síntomas o existe preocupación por el estado de la persona, debe consultarse con un profesional sanitario.
Cuidar también es anticiparse
Mantener una botella de agua accesible, ofrecer bebidas con frecuencia y adaptar los horarios de las comidas son pequeños gestos que pueden contribuir al bienestar durante el verano.
Desde la Asociación os recomendamos…
No existe una única forma de cuidar. Cada persona con Alzheimer o Parkinson tiene necesidades diferentes, por lo que las recomendaciones siempre deben adaptarse a su situación y seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios.
Con pequeñas acciones cotidianas podemos hacer que el verano sea una época más cómoda, segura y saludable para toda la familia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario