martes, 21 de septiembre de 2021

La importancia del diagnóstico precoz en la enfermedad de Alzheimer. Si antes lo conocemos antes lo tratamos.

 




¿Sabías que la enfermedad de Alzheimer (EA) es la causa de demencia más frecuente y sin embargo hasta un 30% de casos queda sin diagnosticar?

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que afecta a la memoria (a la capacidad de retener nueva información, en un primer momento) aunque también se pueden ver afectadas otra serie de procesos cognitivos como el lenguaje, orientación, cálculo o percepción espacial, entre otras. Este proceso interfiere en la capacidad funcional de individuo afectando a su rendimiento laboral, actividad social y de ocio y que en último término da lugar a la demencia [1].

El interés por su estudio ha ido creciendo en los últimos años puesto que el aumento de la esperanza de vida hace que tengamos cada vez una población más envejecida, en las que surgen patologías que antes quedaban menos visibles.  Según la Organización Mundial de la Salud, la EA, está situada entre las 10 causa de muerte principales en todo el mundo [2]. Este dato contrasta sin embargo con el de que un porcentaje no pequeño de casos (hasta el 30% según la Sociedad Española de Neurología) no se diagnostica o no figura en las estadísticas oficiales [3].

Algunos de los motivos de este infradiagnóstico pueden ser [4]:

  • Bajo o poco conocimiento de la conciencia de enfermedad en los pacientes y familia, llegando a considerar los síntomas como parte de un envejecimiento normal.
  • Test de cribado insensibles en atención primaria en la detección de casos leves. Detección sólo de casos más graves o cuando aparecen otros trastornos de conducta asociados.
  • En atención especializada, bajos recursos para el diagnóstico o escaso tiempo que disponen para cada consulta.

Además, en ocasiones, puede haber comorbilidad con otras patologías como trastornos de ánimo, como depresión, ya que existen síntomas comunes entre esta entidad y demencia en su etapa inicial, lo que dificulta el diagnóstico [5]. 

A día de hoy, aún no existe un tratamiento curativo de la enfermedad, pero existe tratamiento para los síntomas de la misma. Se hace fundamental el destinar recursos que fomenten la investigación (ensayos clínicos de fármacos) así como métodos diagnósticos y pronósticos más eficaces (biomarcadores, técnicas de neuroimagen, aumentar los tiempos disponibles en las consultas de atención primaria y especializada, baterías neuropsicológicas que permitan diferenciar entre diferentes perfiles cognitivos y deterioro cognitivo leve) [6,7,8].  Disponer de un diagnóstico precoz va a permitir iniciar lo antes posible tratamientos tanto farmacológicos (sintomatológicos) como no farmacológicos, que mejoren la calidad de vida de la persona que sufre la enfermedad, fomentando al máximo su autonomía; y de las personas que conviven con ella, reduciendo la carga sanitaria, social y económica.

Destinar campañas de concienciación y promoción de la salud en este aspecto en la población también puede ayudar a mejorar las cifras de infradiagnósitico de EA para que el tratamiento llegue lo antes posible a la persona que la padece [3]. Desde AFAV, queremos poner empeño en este último aspecto en este día tan señalado.

Desde la asociación contamos con un equipo multidisciplinar especializado que te puede asesorar de la mejor manera posible si te encuentras en esta situación o conoces a alguien que pudiera padecer la enfermedad. Centramos nuestro esfuerzo también en la intervención de aspectos físicos, cognitivos, psicológicos y sociales ante un caso de diagnóstico de Alzheimer y otras enfermedades que desembocan en demencia, tanto para la persona que la padece como para sus familiares.

Somos conscientes de la importancia de un diagnóstico precoz de la enfermedad para que se puedan obtener los mayores beneficios posibles en su intervención temprana.

No esperes a que sea demasiado tarde y ponte en manos de profesionales lo antes posible.

 

Fuentes:

1. 2021 Alzheimer’s disease facts and figures. (2021). Alzheimer’s & Dementia, 17(3), 327-406. https://doi.org/10.1002/alz.12328

2. https://www.who.int/es/news/item/09-12-2020-who-reveals-leading-causes-of-death-and-disability-worldwide-2000-2019

3. Día mundial del alzheimer 2021. (s. f.). 26.

4. Villarejo Galende, A., Eimil Ortiz, M., Llamas Velasco, S., Llanero Luque, M., López de Silanes de Miguel, C., & Prieto Jurczynska, C. (2021). Informe de la Fundación del Cerebro. Impacto social de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Neurología, 36(1), 39-49. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2017.10.005

5. Iribarne, C., Renner, V., Pérez, C., & de Guevara, D. L. (2020). Trastornos del Ánimo y Demencia. Aspectos clínicos y estudios complementarios en el diagnóstico diferencial. Revista Médica Clínica Las Condes, 31(2), 150-162. https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2020.02.001

6. López Yes, N. F., Moscoso Figueroa, A. L., Monzón Girón, M. A., Maldonado Hernández, K. J., & Toledo Jacobo, M. (2021). Factores de prevención temprana en enfermedad de Alzheimer. Revista Académica CUNZAC, 4(2), 31-37. https://doi.org/10.46780/cunzac.v4i2.41

7. Petersen, R. C., Roberts, R. O., Knopman, D. S., Boeve, B. F., Geda, Y. E., Ivnik, R. J., Smith, G. E., & Jack, C. R. (2009). Mild Cognitive Impairment: Ten Years Later. Archives of Neurology, 66(12). https://doi.org/10.1001/archneurol.2009.266

8. Litvan, I., Goldman, J. G., Tröster, A. I., Schmand, B. A., Weintraub, D., Petersen, R. C., Mollenhauer, B., Adler, C. H., Marder, K., Williams-Gray, C. H., Aarsland, D., Kulisevsky, J., Rodriguez-Oroz, M. C., Burn, D. J., Barker, R. A., & Emre, M. (2012). Diagnostic criteria for mild cognitive impairment in Parkinson’s disease: Movement Disorder Society Task Force guidelines: PD-MCI Diagnostic Criteria. Movement Disorders, 27(3), 349-356. https://doi.org/10.1002/mds.24893